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sábado, 14 de junio de 2014

A diez años, la Cuenca sigue de luto

Hoy se cumplen una década de la tragedia de Mina 5, que acabara con la vida de catorce mineros de Yacimientos Carboníferos de Río Turbio. Desde entonces, ha pasado el tiempo, y la Justicia no ha enjuiciado a los verdaderos responsables del hecho. Para retrotraerse a 2004, la tragedia se inició con el incendio en la cinta transportadora de carbón, a 1000 metros de la boca principal, que provocó derrumbes en las galerías entre la unión 9 y 12 de la entrada principal. Allí, quedaron atrapados en medio de gases tóxicos los catorce mineros, argentinos y chilenos, que no lograron escapar.


La empresa, cuya concesión había sido otorgada al empresario Sergio Taselli a mediados de la década de 1990 y que fue abandonada en 2002, estaba bajo el control del gobierno nacional, pero la provincia tenía el poder de policía de trabajo, bajo la intervención de Eduardo Arnold. Esa autoridad de control pasó por alto todas las denuncias de los delegados sobre la falta de seguridad, producto de la desinversión desde Taselli hasta la intervención del Estado.
Desde ATE subrayamos que “la muerte en el trabajo es un crimen, y tiene responsables”. Según datos oficiales publicados en el año 2010, la Superintendencia de Riesgos del trabajo tenía registrados 6855 accidentes de trabajo: el 89% con perdidas de días laborables y lesiones diversas; 17 murieron por accidentes en el trabajo; las enfermedades laborales, que según la OIT son el 80% de las causas de muerte, solo aparecen con el 3,8% de incidencia.
Las familias esperan justicia y siguen llorando a los muertos. También son recordados por sus compañeros, homenajeados con un cartel que cruza las banderas de Chile y la Argentina: los catorce cascos que representan a los trabajadores muertos en el incendio de ese 14 de junio de 2004 y que están ahí para no olvidar.

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