Prensa Libre entrevistó al jefe del GEOR, Crio. Ángel Sosa, quien brindó detalles de los allanamientos realizados en el caso de los piratas del ganado. Frente a eso, la Sociedad Rural de Río Gallegos está en la encrucijada de atender el reclamo de los productores damnificados mientras uno de sus socios es sindicado como el líder de la banda. En medio del nerviosismo, su vicepresidente amenazó a periodistas de este diario. Además, ¿Qué controles fallaron para que el escandaloso ardid se llevara a cabo?. En su publicación de la víspera, Prensa Libre entrevistó al vicepresidente de la Sociedad Rural de Río Gallegos, Enrique Ibáñez, quien ratificó que el sospechoso y principal artífice del escandaloso robo de hacienda que de un tiempo a esta parte se venía perpetrando en la zona de La Esperanza, es socio de la entidad. Sin embargo, ayer por la tarde, el dirigente se comunicó con la periodista que lo había entrevistado el lunes, para advertirle, entre otras cosas, que “el 80% de la gente no sabe leer los diarios" y "te va a llegar una demanda", para luego cortar abruptamente, no sin antes asegurar que "vas a tener noticias mías".
Si bien durante la charla Ibáñez reconoció que sus declaraciones no habían sido alteradas ni tergiversadas, su cólera obedecía a que, a su entender, los santacruceños no están capacitados para interpretar una nota periodística y, por ende, la gente podía llegar a endilgarle toda la información que este diario hizo pública en esa nota. Lo que Ibáñez no parece comprender, es que lo que aquí se publica no tiene otro fin más que informar respecto de este escandaloso caso que ha generado millonarias deudas a los productores de la zona, pero además que existe un claro interés de la población por conocer cómo sucedieron los hechos, una población de la que, por cierto, este medio no duda en absoluto de su poder de interpretación y derecho a informarse.
Por otra parte, ayer Prensa Libre pudo entrevistarse con el titular del Grupo de Operaciones Rurales (GEOR), Ángel Sosa, quien brindó detalles de los allanamientos que desde el jueves de la semana pasada se vienen realizando en ya dos de las siete estancias que posee E.N., el socio de la Sociedad Rural y primo hermano del dueño del frigorífico en el que se intentó faenar exactamente 927 animales a principios de mes.
Según relató Sosa, todo comenzó cuando “el administrador de la estancia Maria Inés hizo una denuncia por la falta de hacienda luego de haber detectado una jaula que iba llevando hacienda y reconoce a los animales por la señal”, entonces “nos avisa, e intervenimos, y cuando se hace la observación, ante la posible existencia de animales robados, se hizo bajar toda la hacienda y la Sociedad Rural ofreció las instalaciones”.
Entonces “se hizo un trabajo exhaustivo, animal por animal, para verificar las señales, fuimos por etapas, apartando primero a todos los que pertenecían al denunciante y después se sacaron los que pertenecían a E.N.”, relató luego el uniformado. Consultado respecto de qué estancia habían salido los tres camiones con ganado, Sosa manifestó que “aparentemente salieron de la estancia Rivadavia”, lugar que, por cierto, pertenece a E.N., pero que estaría en realidad siendo usurpada, ya que habría reclamo legal de sus legítimos dueños para que abandone el lugar. Asimismo, Sosa fue consultado respecto de los resultados que arrojaron los allanamientos de estos días, manifestando que “todavía se está haciendo la clasificación de la hacienda, los trabajos nos van a llevar 15 o 20 días más, no quiero aventurar resultados porque nos falta mucho y es un trabajo que va desde el jueves a la noche”, pero “hay una estancia que nos llevó casi todo el tiempo porque tiene más de 25 kilómetros, y lo que sí ha aparecido es que en un campo de Horqueta, que linda con Rivadavia, había 400 animales, de los cuales se recuperó 200, más la estancia Maria Inés y otros productores”.
En este punto, vale mencionar que la estancia Maria Inés había denunciado, ya en el mes de febrero, el faltante de nada más y nada menos que 1.400 ovejas. En este punto, el responsable del GEOR precisó que la labor se dificulta cuando ni los propios productores saben fehacientemente cuánta hacienda les falta, ya que los trabajos de conteo se realizan en temporada. “En mayo se junta la hacienda y suelen hacer un control, en este caso sacan las ovejas viejas que no van a pasar el invierno y se las manda al frigorífico”, comentó. Empero, este diario pudo conocer que las restantes estancias que pertenecen a E.N., ubicadas en la zona de Santa Cruz, se encuentran en custodia policial, bajo la premisa de que no se suceda algún movimiento de ganado.
Los controles que fallaron
Es prácticamente imposible pensar que el robo de ganado de semejante magnitud haya pasado inadvertido por absolutamente todos los controles, no solo policiales, sino también de sanidad, y que, cuando se descubrió el caso, los tres camiones que salieron de la estancia de E.N. estaban a punto de ingresar la hacienda en el frigorífico Montecarlo. Es que, más allá de los controles sanitarios, el SENASA también extiende a los productores una guía y el DTE, en donde se declara la cantidad de hacienda de un campo.
Así, el SENASA hace además un control impositivo porque cada productor debe declarar su hacienda y por cada una se entrega lo que se denomina “caravana”. En el formulario de DTE, el SENASA pregunta cuántos animales van a sacar de su estancia el productor y automáticamente el sistema los da de baja.
Así las cosas, un productor no puede vender más animales de los que posee por declaración jurada.
Este no es un dato menor, ya que todo parece indicar que las tres jaulas que ingresaron a Río Gallegos a principios de mes rumbo al frigorífico no serían las primeras y, con el cotejo de los animales que realiza la policía, podría suceder que no se logre hallar a todos los animales que finalmente, los productores lindantes detecten que les faltan. Ergo: se faenaron.
Fuente: (Prensa Libre).

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