Resulta que la ciudad del norte provincial ya está viviendo una situación de bronca,
desesperación. Nada es exagerado. Cada casa, más del ochenta por ciento
de las viviendas de esta urbe se están convirtiendo en un peligroso foco
infeccioso por no contar con el líquido elemento en sus baños. Encima, desde el viernes que las temperaturas alcanzan o superan los 30 grados centígrados. Este martes se ha paralizado media ciudad por la falta de agua. La
Municipalidad seguirá con el asueto administrativo, algunas
instituciones como ANSSES trabajaron a media máquina, hay empleados de
comercio que directamente hoy decidieron no concurrir a sus lugares de
trabajo por falta de aseo personal; tampoco iniciaron las actividades
docentes en las escuelas.
Los pocos camiones (menos de una decena) que están entregando agua a sus domicilios no dan abasto.
Esta mañana, cerca de las 10 horas, un grupo de vecinos dijeron: “a
protestar”, pero no encontraron el eco en la mayoría de los damnificados
que son miles. Sólo un grupo de cien o ciento cincuenta vecinos
acudieron a la cita que se había realizado el domingo anterior por
Facebook.
A sabiendas de este nueva rotura del acueducto, convocan para mañana martes, a las 11 horas en la plazoleta del Gorosito.
“Sinceramente estoy re-podrida. En nuestra ciudad estamos viviendo
cosas que no tendrían por qué pasar. Uno ya no sabe qué hacer, porque si
no es las malditas cloacas, cuyos líquidos inundan nuestras calles, es
el pavimento roto, o es por las moscas que abundan en nuestros
domicilio. Pero sobre todo nos falta nuestro elemento que es vital. Y
siempre con el mismo problema. Los cortes se hacen por 24 o 48 horas,
pero resulta que se alargan por semanas. ¿Qué hacemos otra vez sin
agua?”, comentó Fabiana, una vecina. “Me dan ganas de llorar porque uno no sabe qué hacer”, agregó,
recordando que tiene bebés en su casa a los que no puede lavar como
corresponde. Los vecinos que fueron a manifestarse suelen ser los mismos que
participan en marchas de protesta por diversos temas, aunque estaba la
gente de Viento SUR (Autoconvocados por el Agua). Ellos mismos se
quejaron por la falta de acompañamiento por parte del resto de la
población.
El intendente José Córdoba no se encontraba en la ciudad. Así que
fueron a buscar a otro referente por el tema este de la falta del
líquido elemento, y se dirigieron a Servicios Públicos S.E. Allí los
atendió Claudio Olivares que, con parsimonia y paciencia, les respondió a
los vecinos que manifestaron con exasperación sus opiniones contra la
empresa provincial y contra los gobernantes locales, provinciales y
nacionales en general.
Olivares dijo que desde la gerencia es poco lo que podía hacer en
cuanto a las roturas del acueducto porque la encargada del mantenimiento
es la SCPL (Cooperativa de Comodoro Rivadavia), en tanto que el
gobierno nacional es el que debería avanzar con la obra del acueducto
paralelo.
Los vecinos admitieron que Olivares los atendió por lo menos. Ese
encuentro fue más bien catártico. El problema viene de otros tiempos,
desde que se construyó con precario material este acueducto que ya no
soporta el paso del agua y que tiene fragmentos con corrosiones graves.

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