El chaqueño quiere meter el cuchillo en el programa “Fútbol para Todos”. La disputa no va solo por el lado del estilo de las transmisiones y el elenco, sino también en el manejo de las millonarias partidas. El asunto de “la pelusa” estuvo en manos de Aníbal Domingo Fernández al comienzo y luego, en la esfera de Juan Manuel Abal Medina. Y en los últimos tiempos, estos temas eran tratados entre Carlos Alberto Zannini y Julio Humberto Grondona, eterno mandamás del fútbol argentino.Pero ahora, “Coqui” quiere imponer su mano y el primero en ser observado es Pablo Paladino, quien manejó el FPT con Aníbal Fernández y siguió la relación con Abal Medina.
Paladino pasó de ser un hombre de Aníbal a un fiel interlocutor de Abal, con quien el recambio ha sido lapidario: amén de sacarle a toda su gente de los diferentes casilleros, aún no tiene confirmado su arribo a Chile como embajador.
Ese traslado -que fue primicia de Clarín- puede haberse visto afectado por las gestiones de personas vinculadas a la futura Presidenta Michelle Bachelet, quien mantiene una relación directa e inmejorable con el actual embajador argentino, Ginés Mario González García.
Pero Capitanich, un obsesivo de los detalles, quiere otro estilo. Entre los cambios para maquillar el FPT, se analiza correr a Marcelo Araujo, responsable periodístico del envío, cuya imagen está asociada al menemismo y al duhaldismo, genera rechazos entre el público futbolero. La escoba de Jorge Milton también pretende arrebatarle la bandera de la renovación en ese programa a Sergio Tomás Massa, quien en la campaña electoral criticó los gastos y el manejo del FPT. Así también, podría cambiar el actual formato, donde todo es publicidad de los actos de Gobierno. Araujo y los relatos militantes parecen tener los días contados en el Fútbol para Todos. ¿Podrá Capitanich cambiar tanto estilo y forma de pura cepa kirchnerista?
Paladino pasó de ser un hombre de Aníbal a un fiel interlocutor de Abal, con quien el recambio ha sido lapidario: amén de sacarle a toda su gente de los diferentes casilleros, aún no tiene confirmado su arribo a Chile como embajador.
Ese traslado -que fue primicia de Clarín- puede haberse visto afectado por las gestiones de personas vinculadas a la futura Presidenta Michelle Bachelet, quien mantiene una relación directa e inmejorable con el actual embajador argentino, Ginés Mario González García.
Pero Capitanich, un obsesivo de los detalles, quiere otro estilo. Entre los cambios para maquillar el FPT, se analiza correr a Marcelo Araujo, responsable periodístico del envío, cuya imagen está asociada al menemismo y al duhaldismo, genera rechazos entre el público futbolero. La escoba de Jorge Milton también pretende arrebatarle la bandera de la renovación en ese programa a Sergio Tomás Massa, quien en la campaña electoral criticó los gastos y el manejo del FPT. Así también, podría cambiar el actual formato, donde todo es publicidad de los actos de Gobierno. Araujo y los relatos militantes parecen tener los días contados en el Fútbol para Todos. ¿Podrá Capitanich cambiar tanto estilo y forma de pura cepa kirchnerista?
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